Las Pulseras de la Buena Fe

Pulseras de buena Fe - Wear Bona Fide Collares de Tela Hechos a Mano Costa Rica Deseamos que el mundo se llene de actos de buena fe Que es Repartir Buena Fe para nosotros: A donde sea que vayamos, por donde sea que pasemos, seamos embajadores de la buena fe, dejando siempre una estela de luz. El proyecto de Las Pulseras de la Buena Fe, busca apoyar proyectos en donde se llene de luz a las personas, se les ayude a tener una mejor vida, y se les inspire a ser mejores cada día. Empezamos repartiendo buena fe en Kenia, Africa. Todo empezó con un viaje de voluntariado a un área rural en Kenia a “Keumbu Rehema Children’s Home”, de ahí nació nuestro interés por ayudar a muchos niños. Se les llevó de regalo varias pulseras de estas como un símbolo de buena fe hacia ellos, de recordatorio que el mundo está lleno de luz, de amor y de esperanza.

Deseamos que el mundo se llene de #actosdebuenafe

Hoy vamos a empezar a vender las Pulseras de la Buena Fe. El 100% de las ganancias será donado a Arrive in Kenya. Arrive es una organización sin fines de lucro que está dedicada a mejorar la vida de los niños más vulnerables alrededor del mundo. En asociación con organizaciones locales, Arrive trabaja con estos jóvenes en riesgo para que recuperen la confianza en si mismos y en la humanidad.

ESCAMAS DE COLIBRÍ | X TS’UNU’UM

Plumas o escamas. Aire o agua. Cielo o mar. Volar o nadar. Nadamos en la inmensidad del cielo. Volamos en la inmensidad del mar. Dualidad. Libertad. Somos uno, pero somo libres. Las escamas de colibrí son atesoradas por sus cualidades casi mágicas. Se dice que el colibrí trae amor como ninguna otra medicina puede hacerlo, y su presencia trae alegría al observador. El colibrí, mensajero de luz. Si alguien quiere repartir el bien, el colibrí tomará ese deseo y lo llevará hacia su destino, el corazón de algún hombre. De un corazón a otro. De historia en historia. Repartiendo buena fe. La luz se refleja bajo el agua en las escamas mágicas. El sol ilumina el cielo y hace ver las plumas como cristales. Con plumas o escamas, nadando o volando, estamos en constante movimiento por el universo. Seamos como un colibrí, que llega y mueve el aire. Se va, y solo deja su estela de luz, cargada de buena fe.